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Anécdotas |
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| Erase una vez dos nonagenarias, que nacieron y murieron el mismo día |
Quintanaloma y Moradillo (Rachel) – En las cercanías de Sedano, existen dos pueblos que como tantos de Castilla, tuvieron o hicieron sus “pinitos” dentro de la historia, según atestiguan los blasones y escudos, que aún ostentan; y, creo que fueron, hasta no hace mucho, pueblos con cierta entidad.
Hoy se han quedado reducidos a la mínima expresión: un poco de animación en verano, para permitirnos, en invierno, contar a sus habitantes con los dedos de las manos. Como tantos y tantos.
Estos dos pueblos, separados por un par de kilómetros, tienen como veis unos nombres resonantes y hasta eufóricos; se llaman Moradillo y Quintanaloma, que tanto monta.
Sin embargo no voy a hablar del primero, con sus cinco barrios escalonados, su hermosísima iglesia románica o del río de su mismo nombre; tampoco lo haré del segundo, aupado en lo alto del páramo, otrora rico en quesos y en patatas, con un erguido campanario que se divisa a muchas leguas a redonda. Voy a hablar de dos Marías: María Arroyo, de Quintanaloma y María Asunción Martínez, la “roja”, de Moradillo.
El pasado día 14, Diario de Burgos insertaba las esquelas mortuorias de ambas, separadas tan sólo por unas páginas. Si el encargado de la composición, maquetación o como sea, del periódico, lo hubiera sabido, habría puesto ambas esquelas juntas, codo con codo; o, si me lo permiten, enlazadas las dos con los gruesos trazos negros de los lutos periodísticos; porque entre, ambas Marías, y aquí reside el quid de la noticia curiosa, nacieron hace noventa y dos años, en el mismo día, y, después de muchos trabajos y afanes, llegaron hasta esa edad envidiable, viniendo a morir entreambas en el mismo día.
Las buenas gentes de la comarca, quisieron unirse al sentimiento de sus respectivas familias y estuvieron primero en Moradillo, acompañando con su último trance a la señora Asunción, para, sin parar, subir a Quintanaloma a hacer lo mismo con la señora María.
Y, al final, todos coincidían en el mismo comentario: ¡Qué curiosidades se dan en la vida y en la muerte! Otros dirán, que son cosas de los planetas como en el horóscopo, o de la suerte caprichosa; otros, quizás afirmarán que son consecuencias de la más pura y fría casualidad. Pero los vecinos de estos pueblos, cargados de historia y de recuerdos, aunque a la presente se hallen sumidos en un despoblamiento casi general, dirán, sin más rodeos, que son cosas de Dios, que todo lo ordena según su voluntad.
Que en paz descansen las dos Marías.
Artículo del Diario de Burgos 1986. Miguel Ángel Santidrián. |
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| La primera radio |
La subieron de Sedano, para probarla en casa de Alfredo Hojas. Sorprendió a los habitantes de Quintanaloma, escuchándose comentarios tales como el del Señor Ramón Olmo “¿quién ese que habla ahí detrás? ¡si no se le ve!”.
Lorenzo y Antonina |
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| La primera televisión |
La primera televisión se vio en la cuadra de Alejandro Santidrián, hace 50 años. La subió un hombre de Sedano, como propaganda, para que el pueblo viese el nuevo invento. Sólo la pudieron disfrutar una noche.
Lorenzo y Antonina |
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| La primera mujer con pantalones |
Fue una mujer de Villalta, hija de Eliseo Nidáguila, alrededor de los años 40.
Lorenzo y Antonina |
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| Los bueyes |
Quintanaloma siempre ha sido una tierra seca, fría y no muy generosa su productividad que necesitaba de mucho sacrificio para su cultivo agrícola. El clima, su altura (más de 1000 m), las frecuentes heladas, hacían mermar las cosechas. Estos sacrificios hacían que la gente valorase el esfuerzo que exigía el campo, para ser bastante comedido con la administración de los recursos económicos que provenían casi todos del campo.
El trabajo de siembra y recolección de la cosecha se hacía con bueyes, como en todos los pueblos de Burgos, entonces no había maquinaria mecánica agrícola. Éstos animales representaban un valor importante en la economía de la casa, la pérdida de alguno de ellos podría afectar considerablemente la situación de la familia. Para evitar éstas circunstancias existía en la comunidad, un sistema solidario para ayudar a la familia afectada. Una comisión compuesta por dos personas nombradas por el Ayuntamiento se encargaban de valorar periódicamente los bueyes de cada vecino, éstos datos quedaban registrados en un libro de actas que se conservaba en el Ayuntamiento.
Cuando se producía una pérdida de éstos animales, las personas de la comisión, se cuidaban de recaudar y abonar a la familia afectada el valor tasado del animal. Como todos los bueyes tenían un precio determinado, cada vecino pagaba la parte proporcional al valor de sus animales. De ésta manera se evitaba que una familia cayera en difícil situación económica, que a veces eran difíciles de recuperar.
Este sistema de ayuda, es un buen detalle de la convivencia de un pueblo.
Paulino |
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| Los pobres (mendigos) |
En todas las épocas han existido mendigos (en documentos antiguos se hablaba de pobres), que iban de un pueblo a otro, donde se les daba comida y lugar para pasar la noche. Normalmente la estancia no era superior a un día, luego pasaban por las casas para que les dieran limosna, comida (no muy abundante) que se llevaba en una bolsa. Casi todos iban a pie y a veces algunos volvían al cabo de cierto tiempo, algo así como si tuvieran una zona determinada.
Un concejal del Ayuntamiento se cuidaba de que casa le correspondía dar cobijo al pobre, para que todos fueran igual de solidarios.
En cierta ocasión, a un pobre le dio un ataque y estaba en el suelo sin conocimiento, creo que seria un ataque epiléptico. La gente estaba preocupada, hasta que poco a poco se fue recuperando y señalaba con la mano en el bolsillo, donde llevaba alguna medicina y con unas gotas se recuperó, aquella noche se quedaron dos vecinos toda la noche con él por si se repetía la situación.
Creo que son ejemplos de humanidad que han contribuido en nuestra educación y sensibilidad hacia los demás.
Paulino |
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| Motes |
Motes de la zona:
- Quintanaloma: chivarreros
- Moradillo: panucos
- Loma: lomeros
- Gredilla: burburillos
- Masa: cachavas
- Cernégula: era conocido como el pueblo de las brujas
Manuel y Avelina
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| Entrevista a Ricardo García en el periódico ABC |
Don Ricardo García ha sido párroco de Sedano, pueblo de la archidiócesis de Burgos, durante los últimos cuatro años. Entre otro sacerdote y él, atendían 43 pueblos.
¿Cuántas personas ha atendido en estos años al frente de 43 pueblos de la diócesis de Burgos?
Llevábamos 43 pueblos entre dos sacerdotes. Eso duró cuatro años. Hay que tener en cuenta que se trata de pueblos muy pequeñitos, que en invierno tienen muy pocas personas. Sedano, por ejemplo, el pueblo más grande, tenía apenas 90 personas.
¿A qué distancia estaban las parroquias entre sí?
Nosotros hacíamos los cálculos por tiempo, más que por kilómetros, y las más alejadas distaban como una media hora.
¿Cómo era un día normal?
Entre semana, celebraba en Sedano la misa, a las diez de la mañana. Y después iba a los pueblos, a visitar a algún enfermo, o a hacer algo de formación y otras actividades. Más que nada, se trataba de acompañar a la gente, estar con ellos. Teníamos una pastoral para el invierno, y otra para el verano. Jóvenes no había muchos, pero aun así hemos conseguido crear algún grupo de formación, de música y teatro. Íbamos por los pueblos con estas actividades y así entrábamos en contacto con la gente.
El domingo sería una locura...
Nosotros teníamos claro que no queríamos decir seis misas el domingo y pasar por los pueblos como un cohete. Celebrábamos menos misas, pero entrábamos más en contacto con la gente, y así las celebraciones eran más participativas y cercanas.
¿Qué ha aprendido en estos años?
Yo soy de Burgos capital. Se me quedó grabada la cercanía de la gente, que me ha ido enseñando, poco a poco, a ser cura de pueblo, a dedicar tiempo a los mayores, a los enfermos, a los niños... Se trata de acompañar vidas y de ser testigo con tu vida de Jesús y del Evangelio. He aprendido en este tiempo el valor del silencio -que también puede ser comunicación-; y he aprendido el valor de las cosas pequeñas y sencillas, como cuando en la época de cosecha te daban unas nueces o unas manzanas. Los pueblos son sitios donde se puede compartir la vida y la fe, en las celebraciones con
pocos fieles, en invierno y en una iglesia fría.
Idoia |
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